Un pequeño islote cuya soberanía es compartida entre España y Francia durante seis meses al año cada uno, tiempo durante el cual cada país se encarga de su cuidado. De unos 2000 m², la mitad de un campo de fútbol, es el territorio en condominio más pequeño del mundo. Un lugar histórico donde se fijaron los limites fronterizos entre los dos países y se firmo la paz para poner fin a La Guerra de los Treinta Años, en el llamado Tratado de los Pirineos.
Una isla peculiar, de nula importancia material entro con nombre propio en la Historia de España y en la Historia de Francia.Año 1659, las dos potencias mundiales llevan 25 años de guerra. Están exhaustos, ambos países necesitan la paz. Es entonces cuando este lugar adquiere protagonismo. La Isla de los Faisanes se convierte en el lugar ideal para un encuentro en absoluto pie de igualdad.
Monolito en la Isla de Los faisanes, que recuerda la Paz de los Pirineos. Foto Larrau.A la casualidad geográfica se añade la obra del hombre. Se construyen puentes de barcas idénticos desde cada orilla, y se levanta “una barraca”, con dos partes exactamente iguales y una sala de conferencias que no es común, sino dividida por una frontera, la mitad española, la mitad francesa.
Sentados en mesas exactamente iguales, mantendrán 24 sesiones de negociación los primeros ministros de Madrid y París, Don Luis de Haro y el Cardenal Mazarino, entre el 13 de agosto y el 7 de noviembre de 1659.
Los plenipotenciarios, los dos Primeros Ministros, Don Luis de Haro para Felipe IV y Mazarino para Luis XIV.Entre las personalidades de la reunión estaba Velázquez, que aparte de su profesión de pintor también era el encargado de la logística. Era el aposentador real, encargado de la preparación del encuentro. Tuvo que planificar la ruta a seguir por el rey desde Madrid hasta Fuenterrabía. Con un séquito formado por la totalidad de los altos dignatarios de la corte. Velázquez debió ocuparse de la planificación, organización y control de los aposentos reales en cada plaza del recorrido que hiciera la corte, la selección del personal que debía viajar, equipamiento, transporte de personas y materiales, acopio de enseres y mobiliario, muchos de éllos fabricados especialmente para esta ocasión, trazado de rutas de ida y retorno. Elección de las localidades por las que debía pasar el monarca, en qué ciudades almorzaría y en cuáles pernoctaría, preparación de los agasajos protocolarios en cada una de ellas y la construcción y decoración de la parte española del edificio sede de la cumbre hispano francesa en la isla de Los Faisanes, levantada expresamente a tal efecto.
Autorretrato de Diego Velázquez a la edad de 51 años. Este cometido de Velázquez como aposentador resultó del agrado de Felipe IV, aunque la gran responsabilidad y esfuerzo que le exigió este importante acto, acabo por empeorar, aún más, su ya maltrecha salud.
Afectado por la humedad y el cansancio, se siente enfermo. Hay una carta, poco conocida, a su amigo el pintor Diego Valentín Díaz, uno de los escasos documentos de su puño y letra que se conservan:
“Querido señor, me alegraría que esta carta os hallara en buena salud, lo mismo que a doña María. Yo llegué aquí el sábado 26 de junio, al despuntar el día, agotado tras haber viajado toda la noche y trabajado durante el día, pero encontrándome bien. Y, a Dios gracias, hallé a todos con salud en mi casa. Dadme noticias acerca de vuestra salud y la de doña María. Pedidme lo que os guste, pues siempre seré vuestro devoto servidor. Saludad a vuestro amigo Tomás de Peña; he estado tan ocupado y con tanta prisa que no he podido ir a verle. No hay nada más que pueda contaros de aquí, excepto desear que Dios os guarde muchos años...”.
Pocos días de su vuelta a Madrid, cayó enfermo y murió el 6 de agosto de 1660. Hacía mucho calor en Madrid. El sol se había vuelto loco.
Por parte francesa, quien se ocupa de la organizacion es un tal capitán D’Artagnan, de los Mosqueteros del rey, a quien Alejandro Dumas convertirá en uno de los más famosos personajes literarios.
El encuentro de ambos reyes fue una auténtica reunión familiar ya que era la primera vez que la reina madre Ana de Austria veía a su hermano Felipe IV desde 1615.

El tapiz muestra el momento en que Luis XIV y Felipe IV se disponen a jurarse solemnemente la ejecución del Tratado y en el que la Infanta va a ser entregada a su esposo.
La escena quedaría reflejada en una foto de familia, en este soberbio tapiz francés de Gobelinos.
Pese al pacto de igualdad en los lujos, cada parte iba vestida a su estilo. El cronista Leonardo del Castillo dice: “Viéronse en los vestidos y joyas de los españoles, los de mejor gusto... la plata y el oro compitiendo lo hilado con lo macizo, y cuanta diferencia, hermosura y riqueza de finas piedras son objeto de deseo, cebo de la estimación y ansia de la codicia humana. Correspondieron con esplendor y gala los franceses a esta opulencia, vistiéndose a su usanza de cuantos ricos adornos cabían en el artificio”. El traje de Velázquez, por ejemplo, iba adornado de diamantes, piedras preciosas y puntas de plata, y llevaba un grueso collar de oro con la insignia esmaltada de Santiago guarnecida “de muchos diamantes”.
Al terminar la reunion tras mirar detenidamente a Turenne, Felipe IV repitió varias veces: "este hombre me ha dado bastantes quebraderos de cabeza".
Vía: 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7
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Una de mis pelis favoritas, considerada obra maestra de la historia del cine. Irreverente, irónica, trasgresora, actual y que cuanto mas veo, mas me gusta.
Gracias a uno de los Beatles, George Harrison que puso casi 3 millones de libras pudo empezar el rodaje en Túnez. Eric Idle dijo tiempo después que esta ayuda del ex-Beatle fue la entrada de cine mas cara de la historia.
Harrison aparece en un cameo de unos segundos, como el señor Papadopoulos durante la escena donde una muchedumbre persigue a Brian como su verdadero mesías. Harrison a la derecha de la imagen, solo dice una palabra "hello", apenas audible con el sonido original, por lo que tuvo que ser editada en la versión final.
La escena muestra a "Otto" el primer fascista judío, cuyos seguidores llevan en su casco, la estrella de David mezclada con la esvástica nazi, realmente delirante:
Me pongo a investigar sobre la vida de este hombre y me sorprendo con su increíble vida asociada al 
Uno de los primeros Danone, en un tarro cerámico. Una joya del coleccionismo.


















Imagen del cartel de la película sobre la vida de Bronson.
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Desde 1974 solo ha estado en libertad apenas 4 meses. Su imagen con ese bigote, recuerda a esos forzudos, levantadores de pesas en el circo.
Por las numerosas cárceles que ha estado preso siempre ha realizado una rutina de ejercicios para mantenerse en una increíble forma. Realiza al día no menos de 2500 flexiones. Ha estado casado 2 veces en prisión. Se ha convertido al islam, religión que abandono tras un corto periodo de tiempo.
Ha escrito un libro de Fitnees donde detalla un entrenamiento individual con un mínimo de recursos y espacio. Durante los últimos diez años, Bronson ha escrito poesía y ha realizado numerosas obras arte (cuadros, dibujos etc). Ha publicado once libros y a conseguido 11
Desde 1999 cumple pena en un módulo de aislamiento, sin contacto con otros presos, en el penal de máxima seguridad de Wakefield, por eso las autoridades penitenciarias se han visto sorprendidas al enterarse de que el recluso se las había ingeniado para hacer llegar un mensaje con su propia voz a la gala de estreno de una película sobre su vida.
Charles Bronson en la actualidad, un loco de 56 años.
Nacido en Kōbe hace 60 años, fue un niño débil, enfermizo e introvertido. Cuando iba al bachillerato estaba obsesionado con la actriz Grace Kelly, una obsesión que duró hasta que fue a la universidad. Fue el inicio de su fascinación por la gente occidental. Antes de que se diera cuenta, las mujeres altas, caucásicas y bellas se convirtieron en su fantasía caníbal.
Su historia inspiró en 1983 a los Rolling Stones para el tema "