2 de mayo de 2016

El tamaño de las alas de los ángeles

Dibujo comparativo de los los músculos de un brazo humano y el ala de un murciélago. 






Hace mas de 90 años el genetista y biólogo evolutivo J.B.S. Haldane, -uno de los pioneros de la divulgación científica y de los primeros en aplicar la matemática a la selección natural-, escribió el ensayo On Being the Right Size sobre el tamaño de los seres vivos, un tema que hoy integra el nuevo campo de investigación conocido como bio-ingeniería.

Un maravilloso texto de J.B.S Haldane, El tamaño adecuado todo un clásico de la literatura científica donde se afirma que el tamaño de los seres vivos define la complejidad de sus órganos internos. Unas pocas consideraciones que muestran que para cada tipo de animal hay un tamaño óptimo.
"Para cada tipo de animal existe el tamaño más conveniente, y un cambio de tamaño importante acarrearía inevitablemente un cambio de forma." (...)
"Los animales superiores no son más grandes que los inferiores porque sean más complicados. Son más complicados porque son más grandes."

El tamaño si que importa. Por ejemplo, los insectos, no necesitan venas, arterias, para transportar el oxígeno, sino que éste es absorbido a través de sus membranas internas y externas. Animales más grandes, por el contrario, requieren complicaciones adicionales, como sofisticados mecanismos de bombeo a través de complejos sistemas de distribución para que el oxidante alcance las células

Diseño de una máquina de volar del Códice Atlántico, dibujo de Leonardo da Vinci.
Un famoso ensayo pero que ha sido ignorado durante décadas por las películas de ciencia ficción de serie B, esas donde aparecen hormigas gigantes creadas como mutaciones provocadas por bombas atómicas. 

Canción de los Ángeles de William-Adolphe Bouguereau

En el texto, Haldane también afirma como deberían ser las alas de los ángeles (si existiesen):
"Un ángel cuyos músculos desarrollaran la misma potencia, a igual de peso, que los de un águila o una paloma, necesitaría un tórax que sobresaliera más de un metro para albergar los músculos empleados en sus vuelos, mientras que para economizar peso sus piernas deberían reducirse a meros soportes."

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Las lágrimas del vino


Cualquiera que haya disfrutado de una copa de vino, seguro que se ha dado cuenta de las gotas que caen a lo largo del interior del cristal, son las denominadas lágrimas o piernas del vino.

Básicamente son una consecuencia del hecho de que el alcohol tiene una menor tensión superficial que el agua. Es el conocido como efecto Marangoni, que describe el mecanismo por el cual un líquido con una alta tensión superficial tiende a fluir hacia otro de menor tensión superficial siempre que estén en contacto.



Así los alcoholes del vino (etanol, glicerol...), cuando se mezclan con el agua de forma no homogénea en una región con una menor concentración de alcohol (mayor tensión superficial), tienden a fluir hacia una región con una mayor concentración de alcohol (menor tensión superficial).

Un curioso fenómeno que desde que fuera descrito en 1855 por el físico James Thomson, en su 'On certain curious motions observable at the surfaces of wine and other alcoholic liquors', muchos científicos han sido los que han mostrado interés en la comprensión de las lágrimas de vino.

Tears of strong wine
Tears-of-wine and related phenomena
Tears of wine: the stationary state
Tears of wine: new insights on an old phenomenon


Incluso la NASA y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial realizaron en la Estación Espacial Internacional cuatro experimentos (The Marangoni Effect: A Fluid Phenom) para entender las lagrimas del vino en condiciones de microgravedad.

Así que la próxima vez que bebas un copa de vino en compañía, podrás contar a tus amigos que las lágrimas del vino se producen por un efecto de tensión superficial causado porque el etanol que contiene el vino se evapora más fácilmente que el agua.

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1 de mayo de 2016

La caza de dinosaurios muestra nuestro lugar en el Universo



Kenneth Lacovara es un cazador de dinosaurios, un paleontólogo que ha descubierto ademas del Paralititan, el Gansus yumenensis y el Suzhousaurus megatherioides en 2005 descubrió el Dreadnoughtus schrani, "el dinosaurio que no temía a nada".


Un saurópodo de 77 millones de años de antigüedad, tan alto como una casa de dos pisos y tan pesado como un jumbo. Con 26 metros de largo y una masa de 60 toneladas, el mayor peso de cualquier animal terrestre conocido.

Un gran descubrimiento que le lleva a Lacovara a considerar lo increíblemente improbable que es que un pequeño mamífero que vivía en las grietas del mundo de los dinosaurios, se haya convertido en un ser que siente, capaz de entender estas magníficas criaturas.

Un esplendido viaje a la historia geológica del planeta para contemplar nuestro lugar en el Universo y en la noche de los tiempos.



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22 de abril de 2016

Cuando el rey Felipe II prometió un robot por un milagro

Retrato de don Carlos, el príncipe cuya sanación llevó a la creación del robot milagro


Año 1562, el rey Felipe II necesita un milagro. Su hijo Carlos de Austria el príncipe heredero estudiando en Alcalá de Henares, se ha caído por las escaleras del Palacio Arzobispal, mientras perseguía a una sirvienta. Un traspiés que le causa heridas mortales, tan graves que los médicos de la corte llegan a desahuciarle, dándole apenas cuatro horas de vida.

Su padre, el rey Felipe II, a pesar de ser el hombre más poderoso en el mundo, no podía hacer nada frente a las terribles heridas en la cabeza de su heredero. Según cuenta la historia Felipe II prometió que si Dios salvaba a su hijo, él le pagaría con un milagro por otro milagro. 

Para la curación del joven príncipe de 17 años, se probaron todo tipo de tratamientos diferentes: sangrados, purgas etc. Incluyendo los remedios de un curandero morisco llamado Pinterete. También se llegó a meter en la cama la momia de Diego de Alcalá, fraile franciscano que había muerto 100 años antes y que se tenía por santo.

Grabado realizado por Cornelius Galle donde se representa como metieron la momia de Diego de Alcalá en la cama del Principe Carlos.
Finalmente se hizo llamar al prestigioso cirujano Vesalio que le realizó una trepanación. Contra todo pronóstico la arriesgada operación salvó la vida del Príncipe Carlos. Al día siguiente comenzó la extraordinaria recuperación. Una semana más tarde recobró la vista, la fiebre desapareció poco después, y en un mes, el príncipe estaba completamente curado. Este hecho se consideró un milagro y se hizo popular por Lope de Vega en su obra Comedia famosa, San Diego de Alcalá



Y cuando el joven se recuperó, el monarca mantuvo su promesa e hizo llamar al ingeniero, inventor, matemático, astrónomo y relojero real Juanelo Turriano para que construyese un homúnculo penitente en miniatura.

Frailes dominicos observando las evoluciones de dos autómatas junto a Carlos V en Yuste, Juanelo Turriano al fondo a la izquierda.

Un primigenio robot que con su simple presencia fuera considerado un milagro. Turriano que obtuvo en vida gran fama por su artificio, una espectacular máquina hidráulica y por la construcción de autómatas, fue el encargado de cumplir la misión real de hacer un milagro. 




Impulsado por un mecanismo de cuerda, el autómata tenia gran parecido con el monje San Diego de Alcalá y era capaz de moverse solo, caminaba dándose golpes en el pecho con su brazo derecho con el gesto del "mea culpa" de la misa católica latina, mientras subía y bajaba la otra mano con una pequeña cruz de madera y un rosario.


Mientras, giraba y movía la cabeza, abriendo y cerrando la boca como si rezase en silencio exequias o letanías por un difunto. También de vez en cuando, él milagroso 'robot' acercaba la cruz a los labios y la besaba.



En la historia de la tecnología europea, el monje es un ejemplo temprano y muy raro de un autómata de acción automática, cuyo mecanismo está totalmente escondido dentro de su cuerpo. Una máquina de oración que estaba destinada a ser su milagro terrenal.


Obra de ingeniería creada por el gran Turriano, y cuya extraña presencia hace más de 450 años causó una gran sorpresa.


El sorprendente artilugio precursor de los robots de hoy en día, que parece fuera de su tiempo, se guarda en muy buen estado de conservación desde finales de los años 70, en los almacenes del Museo Nacional de Historia estadounidense en Washington D.C., administrado por la Institución Smithsonian.


Pese al milagroso robot finalmente el príncipe, moriría a los 23 años de edad. Los daños cerebrales agravaron su temperamento impulsivo y violento. Don Carlos durante su corta vida tuvo un carácter cambiante que le hizo cometer excesos, como mandar incendiar una casa desde la que le habían tirado aguas sucias que le mancharon o arrojar por una ventana a un paje cuya conducta le había molestado.

Busto en mármol de Juanelo Turriano realizado por Alonso de Berruguete, Oficina Española de Patentes y Marcas.


Juanelo Turriano es recordado sin embargo por otro autómata, el conocido como Hombre de Palo, que según la leyenda iba cada día desde la casa de Juanelo al palacio arzobispal por la calle toledana que todavía guarda su nombre, de donde volvía con comida para su ya anciano constructor.

El final de Juanelo, que prácticamente le llevó a la tumba, era que nadie quería pagar su artificio para llevar agua del río Tajo: el Ayuntamiento de Toledo porque no recibía las aguas y el ejército porque no había firmado ningún contrato. Juanelo Turriano acabó arruinado y aplastado por la burocracia de la época seguramente porque nadie valoró debidamente su obra.

Una increíble historia que bien podría ser un capítulo de la serie del Ministerio del Tiempo, con Felipe II, su hijo el príncipe heredero, el sagrado fiambre de un santo, Lope de Vega el Fénix de los ingenios, llamado por Miguel de Cervantes Monstruo de la Naturaleza, el gran inventor olvidado, Juanelo Turriano el da Vinci al servicio de la corte española y un robot milagroso del siglo XVI.

+Info Clockwork Prayer: A Sixteenth-Century Mechanical Monk

Vía 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7

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