28 de mayo de 2009

La Isla de los Faisanes: seis meses española, seis meses francesa

La Isla de los Faisanes no es más que un banco de arena en la desembocadura del río Bidasoa, que sirve de frontera entre España y Francia. La isla pertenecía antiguamente al término municipal de Fuenterrabía, pero en la actualidad está administrada por el Ayuntamiento de Irún y el municipio francés de Hendaya.


Un pequeño islote cuya soberanía es compartida entre España y Francia durante seis meses al año cada uno, tiempo durante el cual cada país se encarga de su cuidado. De unos 6000 m², la mitad de un campo de fútbol, es el territorio en condominio más pequeño del mundo. Un lugar histórico donde se fijaron los limites fronterizos entre los dos países y se firmo la paz para poner fin a La Guerra de los Treinta Años, en el llamado Tratado de los Pirineos.

Vista de la isla arriba a la izquierda Hendaya, abajo a la derecha Irún.
Una isla peculiar, de nula importancia material entro con nombre propio en la Historia de España y en la Historia de Francia.

España recibe el traspaso de jurisdicción del condominio más pequeño del mundo, la Isla de los Faisanes. Ceremonia que se realiza cada seis meses



Además de la rúbrica del Tratado de Paz de los Pirineos, entre los abundantes sucesos históricos que tuvieron lugar en esta isla, se han llevado a cabo intercambios de rehenes, entregas de infantas casaderas, etc.
Monolito en la Isla de Los faisanes, que recuerda la Paz de los Pirineos. 
Año 1659, las dos potencias mundiales llevan 25 años de guerra. Están exhaustos, ambos países necesitan la paz. Es entonces cuando este lugar adquiere protagonismo. La Isla de los Faisanes se convierte en el lugar ideal para un encuentro en absoluto pie de igualdad.



A la casualidad geográfica se añade la obra del hombre. Se construyen puentes de barcas idénticos desde cada orilla, y se levanta “una barraca”, con dos partes exactamente iguales y una sala de conferencias que no es común, sino dividida por una frontera, la mitad española, la mitad francesa.

Sentados en mesas exactamente iguales, mantendrán 24 sesiones de negociación los primeros ministros de Madrid y París, Don Luis de Haro y el Cardenal Mazarino, entre el 13 de agosto y el 7 de noviembre de 1659.

Los plenipotenciarios, los dos Primeros Ministros, Don Luis de Haro para Felipe IV y Mazarino para Luis XIV.
Entre las personalidades de la reunión estaba Velázquez, que aparte de su profesión de pintor también era el encargado de la logística. Era el aposentador real, encargado de la preparación del encuentro. Tuvo que planificar la ruta a seguir por el rey desde Madrid hasta Fuenterrabía.




Con un séquito formado por la totalidad de los altos dignatarios de la corte. Velázquez debió ocuparse de la planificación, organización y control de los aposentos reales en cada plaza del recorrido que hiciera la corte, la selección del personal que debía viajar, equipamiento, transporte de personas y materiales, acopio de enseres y mobiliario, muchos de éllos fabricados especialmente para esta ocasión, trazado de rutas de ida y retorno. Elección de las localidades por las que debía pasar el monarca, en qué ciudades almorzaría y en cuáles pernoctaría, preparación de los agasajos protocolarios en cada una de ellas y la construcción y decoración de la parte española del edificio sede de la cumbre hispano francesa en la isla de Los Faisanes, levantada expresamente a tal efecto.

Autorretrato de Diego Velázquez a la edad de 51 años.
Este cometido de Velázquez como aposentador resultó del agrado de Felipe IV, aunque la gran responsabilidad y esfuerzo que le exigió este importante acto, acabo por empeorar, aún más, su ya maltrecha salud.

Afectado por la humedad y el cansancio, se siente enfermo. Hay una carta, poco conocida, a su amigo el pintor Diego Valentín Díaz, uno de los escasos documentos de su puño y letra que se conservan:
Querido señor, me alegraría que esta carta os hallara en buena salud, lo mismo que a doña María. Yo llegué aquí el sábado 26 de junio, al despuntar el día, agotado tras haber viajado toda la noche y trabajado durante el día, pero encontrándome bien. Y, a Dios gracias, hallé a todos con salud en mi casa. Dadme noticias acerca de vuestra salud y la de doña María. Pedidme lo que os guste, pues siempre seré vuestro devoto servidor. Saludad a vuestro amigo Tomás de Peña; he estado tan ocupado y con tanta prisa que no he podido ir a verle. No hay nada más que pueda contaros de aquí, excepto desear que Dios os guarde muchos años...”.

Pocos días de su vuelta a Madrid, cayó enfermo y murió el 6 de agosto de 1660. Hacía mucho calor en Madrid. El sol se había vuelto loco.

Por parte francesa, quien se ocupa de la organización es un tal capitán D’Artagnan, de los Mosqueteros del rey, a quien Alejandro Dumas convertirá en uno de los más famosos personajes literarios.

El encuentro de ambos reyes fue una auténtica reunión familiar ya que era la primera vez que la reina madre Ana de Austria veía a su hermano Felipe IV desde 1615.

El tapiz muestra el momento en que Luis XIV y Felipe IV se disponen a jurarse solemnemente la ejecución del Tratado y en el que la Infanta va a ser entregada a su esposo.
La escena quedaría reflejada en una foto de familia, en este soberbio tapiz francés de Gobelinos.

Pese al pacto de igualdad en los lujos, cada parte iba vestida a su estilo. El cronista Leonardo del Castillo dice:
“Viéronse en los vestidos y joyas de los españoles, los de mejor gusto... la plata y el oro compitiendo lo hilado con lo macizo, y cuanta diferencia, hermosura y riqueza de finas piedras son objeto de deseo, cebo de la estimación y ansia de la codicia humana. Correspondieron con esplendor y gala los franceses a esta opulencia, vistiéndose a su usanza de cuantos ricos adornos cabían en el artificio”
El traje de Velázquez, por ejemplo, iba adornado de diamantes, piedras preciosas y puntas de plata, y llevaba un grueso collar de oro con la insignia esmaltada de Santiago guarnecida “de muchos diamantes”.

Al terminar la reunion tras mirar detenidamente a Turenne, Felipe IV repitió varias veces: "este hombre me ha dado bastantes quebraderos de cabeza".

Vía: 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7

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4 comentarios:

Terranus dijo...

Una vez más, absolutamente genial.
Gracias

Anónimo dijo...

Hoy ya es el cumple de mi pequeño!!FELICIDADES JAVIER!!y tambien para ti J.M.gran entrada compadre.Ciao colega.Pumuky

R. Jimenez dijo...

que buena entrada. Interesante este islote.

jmasinmas dijo...

He leido algunos post y me han gustado mucho, pero el encontrarme con que se explica algo sobre la isla que en Irún todos conocemos y que tanto ignoramos ha sido una gran sorpresa.
Como relatas, Hondarribia era quien dominaba esta parte hasta que Irún logró la independencia, que ahora tiene 61.700 habitantes.
Para nosotros la frontera no es una línea, sino un modo de vida.

http://www.youtube.com/watch?v=dD38UkS6Lhg
http://entredilemas.blogspot.com/2010/11/capitulo-103-los-que-huyeron.html