18 de octubre de 2014

Siete noches con Jorge Luis Borges



3 de agosto de 1977, el invierno acaba de comenzar en Buenos Aires y el genial Borges durante siete noches, realiza siete conferencias en el Teatro Coliseo. Ante un público entusiasta, que abarrota las 1700 butacas del antiguo teatro frente a la Plaza Libertad.

Siete charlas siete, que se registraron en cintas magnetofónicas y que aparecieron en suplementos especiales de un diario porteño.

Todo el mundo en la platea esta expectante y aplaude cuando el escritor aparece de la mano de María Kodama, su secretaria personal, la que sería su esposa pocos meses antes de su muerte. Borges se encuentra en un período de mala salud y ánimo depresivo pero nadie parece notarlo.

En anteriores noches, Borges ha hablado de algunos de los temas que le han apasionado durante toda su vida:
Las conferencias suelen ser, sobre todo si son improvisadas como las de Borges, sueltas, desordenadas y repetitivas. Pero la ceguera le enseñó a Borges a hablar y escribir mentalmente, con claridad y una extraña perfección. La misma que hace que escriba sus poemas con puntos y comas. Por eso, sus conferencias, y éstas en particular, son de una riqueza que supera la de sus libros redactados y corregidos lentamente. Y son la mejor introducción posible a su imaginación, su conocimiento y su arte.

María le acerca a la mesa en el centro del escenario, le ayuda a sentarse, le indica donde esta el vaso con agua y se marcha con el bastón.



Así comienza la última de las charlas, la más personal en la que habla de su ceguera, debida a un accidente que le hizo perder la vista a los 55 años:


Borges es algo más que un escritor. Es el universo encapsulado en una biblioteca, el lugar que imaginaba como el paraíso. Prolífico autor de relatos, ensayos y poemas, nunca de una novela; lector orgulloso de lo que había leído; curioso aprendiz de lenguas muertas y lejanas; dulce conversador de agudo aguijón intelectual. Uno de los eruditos más grandes del siglo XX de reconocimiento tardío, eterno candidato al Premio Nobel, si por eternidad se entiende 30 años de una vida. Una candidatura con la que Borges siempre ironizaba:
"Yo siempre seré el futuro Nobel. Debe ser una tradición escandinava".
Dos años después de este ciclo de conferencias,  Borges aceptó reunir todas en un solo libro: Siete Noches [PDF].

Tras salvar las erratas, corregir los errores de transcripción, confrontar las citas, eliminar las muletillas propias de una exposición oral, su colaborador Roy Bartholomew lee, el resultado a Borges. Una y otra vez, cinco, seis y siete veces debió leerle cada párrafo, cada oración, dos o tres veces cada conferencia al acabar Borges dijo:

"No está mal; me parece que sobre temas que tanto me han obsesionado, este libro es mi testamento".


Vía, 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7

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2 comentarios:

Diego Guigou dijo...

Muchas gracias por hacerme conocer estas charlas!. Son muy disfrutables! Sigo siempre tu blog! de los mejores!!!

GUITAFORA dijo...

Excelente, gracias!!