18 de agosto de 2008

El genio de la lampara maravillosa

A veces un diseño sencillo, una reducción a lo esencial puede sorprender y maravillar, así lo piensa Ingo Maurer.

Las cosas más complejas se explican con palabras sencillas. Así es y así se comporta Ingo Maurer, un alemán hijo de pescador que nació con un don en los ojos. Donde su padre y sus colegas veían oleaje y temporales, él veía ráfagas luminosas, juegos de luz. Hoy, a sus 75 años, puede decir orgulloso que se ha pasado la vida jugando. Y en el juego ha reinventado la manera de mirar la luz. Sus lámparas, más allá de iluminar, cuentan historias. Y se relacionan con el usuario como si éste fuera una parte esencial para completar la luminaria.

Ingo Maurer es una rara avis en el mundo del diseño. Lo que Marcel Duchamp hizo en el del arte, él lo llevó al de las lámparas cuarenta años después. Así, pionero en la descontextualización de objetos (en sus luminarias utiliza desde botellas de Campari hasta cucharas o platos rotos), también ha sido precursor de la línea del diseño-arte que hoy se vende menos en las tiendas que en las galerías de arte, aunque él no quiera entrar en ese circuito. Reniega de las clasificaciones, pero no le importan las etiquetas.

Sólo quiere seguir jugando. Y, con cuarenta años de tablas, cada día lo hace más. La leyenda cuenta que vio la luz una tarde de resaca en una pensión de Venecia. Veía doble y del techo, sobre el camastro, colgaba una bombilla desnuda: "Me pareció lo más hermoso del mundo: una caja de cristal para un destello de luz".


(Pincha para ampliar).

Maurer estudió diseño gráfico y llegó a trabajar como grafista, pero lleva cuatro décadas haciendo sólo lámparas. Su frescura obedece a trabajar sin ideas preconcebidas y con los ojos más abiertos al mundo que a las revistas de diseño. Va por libre. Es un caso aparte. En cuarenta años, ha aprendido "la importancia de la oscuridad". Igual cuelga sábanas y les da luz o hace flotar un huevo en agua luminosa al tiempo que lidera la revolución LED (Light Electric Diode), "una fuente de luz más limpia, consumidora de menos energía, pero todavía cara de instalar".

Una lámpara sigue siendo hoy como una vela, algo arcaico, aunque en la mesa, tal como la emplean en los restaurantes, te desdibuje la cita romántica", explica con una sonrisa. Él cuelga sus velas.

Un maravillosa muestra del diseño de este genio, es la lampara Zettel'z, que ilumina esta entrada. Todo un poema de luz, una lampara de los deseos, diseñada por el genio, el mago de las lamparas maravillosas.

Puede llegar a ser un objeto casi con alma y donde tu mismo puedes cambiar la forma de la pantalla.

Esta luminaria que Ingo Maurer imagino en el año 1998, contiene 40 folios, de papel japonés de alta calidad, impresos y 40 en blanco, (DIN A6). La lámpara esta construida en una base de acero inoxidable, y el satinado de su cristal es termo-resistente.

Esta original diseño se encuentra en el MoMa de Nueva York junto con otras obras del autor.Vía 1 y 2

Ahora estoy decorando mi nueva casa, si alguien quiere regalarme esta lampara lo aceparía gustosamente. Aunque aviso, cuesta una pasta gansa.