30 de junio de 2013

Kolmanskop, una ciudad alemana abandonada en el desierto de Namibia


Año 1905 Johnny Coleman conduce una carreta de bueyes por el desierto del Namib hacia el pueblo costero de Lüderitz.


Tras recorrer gran parte del camino y cuando sólo le quedaban unos 10 km para llegar a su destino, Coleman se pierde. Una fuerte tormenta de arena hace que tenga abandonar su carro en una pequeña ladera.

Lugar que a partir de aquel momento paso a llamarse 'La colina de Coleman' en alemán Kolmannskuppe o Kolmanskop en afrikaans.


Tres años después en 1908 en ese mismo sitio Zacharias Lewala trabajando en la reparación de la vía del tren encontró un enorme diamante. La noticia del hallazgo corrió como la pólvora lo que atrajo a un montón de alemanes.


Y lo que era un poblado sin luz ni agua, de la noche a la mañana se convirtió en la ciudad más rica de África. Un pueblo minero de grandes mansiones de piedra al más puro estilo bávaro pero en el desierto africano. Un lugar con todas las comodidades, incluyendo un hospital, salón de baile, central eléctrica, escuela, bolera, teatro, casino, fabrica de hielo, etcétera.

Y fue así como Kolmanskop gracias a su riqueza pasó a ser la primera ciudad africana en tener tranvía y un aparato de rayos X que se trajo ex profeso de Alemania para controlar que los mineros no se llevasen los preciados diamantes. Un periodo de lujo que finalizó en 1954 cuando se abandonó definitivamente la ciudad al acabarse los diamantes.


Ahora tras décadas de abandono, Kolmanskop pertenece a la empresa conjunta NamDeb (Namibia-De Beers) y se ha convertido en una atracción turística. Miles de curiosos caminan entre las casas enterradas por las dunas del desierto haciendo fotografías. Sólo se puede visitar con un permiso especial del gobierno de Namibia ya que se encuentra en la zona prohibida o Sperrgebiet.

Recientemente History Channel realizó un maravilloso documental que cuenta la historia de Kolmanskop, la ciudad de los diamantes en el desierto de Namibia:


Vía 1, 2, 3, 45, 6, 7, 8, 9 y 10.

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1 comentario:

CECILIA GUILLEN PEREZ dijo...

¡QUÉ BONITO!.NO TENÍA NI IDEA DE SU EXISTENCIA, PERO ALGÚN DÍA LA VISITARÉ.
ES CURIOSO CÓMO LA HISTORIA DE ESTA CIUDAD, RESULTA FIEL REFLEJO DE NUESTRAS VIDAS, QUE SÓLO INTERESAN CUANDO DESLUMBRAN A LOS BUSCADORES DE DIAMANTES. LA ARENA DORADA DEL PRECIOSO Y DURO DESIERTO, POR EL QUE ALGUNA VEZ PASAMOS TODOS, ATRAE TAN SÓLO A UNOS POCOS.