4 de abril de 2008

El maestro nazi del Dalai Lama

Heinrich Harrer, esquiador, alpinista y explorador austriaco, autor en 1953 del libro Siete Años en el Tibet, traducido a 48 idiomas y llevado al cine en 1997, por el director francés Jean Jacques Annaud, protagonizado por Brad Pitt. Fue maestro particular y amigo de Tendzin Gyatso, actual Dalai Lama guía espiritual de los tibetanos, que entonces tenía 11 años. Lo que la película no muestra es que cuando tropas chinas invadieron Tibet en 1949, Harrer estuvo en la primera línea de la defensa hasta que tuvo que huir.


Con el Dalai Lama, en una foto de 2005.

Poco después del estreno de Siete Años en el Tibet, rodada en los Andes, la historia de Harrer se viene abajo como un castillo de naipes un día de primavera de 1997, cuando un joven periodista austríaco, Gerald Lehner, va a su casa a presentarle el contenido de un informe que dormía desde hacía más de 50 años en los archivos del III Reich, conservados en Washington.


Un documento escandaloso. «Harrer, Heinrich, nacido el 6 de julio de 1912. SS, sección 38, nº 73896». Harrer niega, se enfurece, hasta que el periodista le pone sobre la mesa su propia petición de afiliación a las SS, escrita de su puño y letra.

Heinrich Harrer tiene 21 años cuando, siendo estudiante en Graz, la cuna del nazismo en Austria, entra a formar parte de las SA, las secciones de asalto, una organización ilegal en Austria, implicada en atentados y asesinatos, encargada de asegurar el orden en las manifestaciones nazis y de reventar las de los partidos adversarios. Corre el mes de octubre de 1933. Hitler está en el poder desde hace seis meses. Harrer tiene 26 años cuando inicia su procedimiento de adhesión a las SS. En el mes de marzo de 1938, Alemania se anexiona Austria.


A la derecha del Führer

La foto está tomada en Breslau, a finales del mes de julio de 1938. Cuatro alpinistas rodean a Adolf Hitler. Acaban de conseguir el triunfo que el Führer esperaba: la conquista de la cara norte del Eiger (Suiza), una de las mayores victorias de la historia del alpinismo, una actividad deportiva que siempre sintonizó con el nazismo en cuya ideología consta que el hombre debe dominar la naturaleza y que la montaña es su mejor símbolo.

«Durante los tres días que duró la ascensión, Hitler telefoneaba todas las horas para estar al corriente», cuenta el historiador Rainer Amstäder, autor de una obra sobre el alpinismo alemán y austríaco durante la época de entreguerras.

Los personajes de la foto son: Andreas Hekmair y Ludwig Vörg, ambos alemanes; Heinrich Harrer y Fritz Kasparek, austriacos. Los dos primeros, que pronto se convertirán en miembros de las SS, plantaron al pie de la pared una bandera con la cruz gamada. Los otros dos forman parte desde hace dos años del Ordensburg, los centros de formación de los cuadros del NSDAP, donde Hitler formaba a las «bestias rubias» que «mostrarían al mundo la superioridad de Alemania».

Hitler les saluda emocionado: «Chicos, chicos, qué habéis hecho...». Heinrich Harrer, a la derecha del Führer, responde: «Hemos escalado esa pared para llegar, a través de su cima, hasta nuestro Führer». Esta frase, pronunciada por Harrer, está extraída de un libro publicado en 1938 por el NSDAP. Aunque ahora Harrer dice que fue redactada por la propaganda nazi.


Desde que se descubrio su pasado y hasta su muerte en 2006, el explorador desapareció de la vida pública. Cuatro años antes, cuando cumplió 90 años, había recibido la visita del Dalai Lama. “Heinrich Harrer fue mi amigo personal”, escribió el monje. “Aprendí muchas cosas de él, particularmente acerca de Europa. Sentimos que hemos perdido un leal amigo de Occidente .

Tiempo después surgieron nuevas pruebas de que la presencia de Harrer en el Tíbet se debía a una terrible y desconocida campaña nazi. De acuerdo con la estrategia trazada por Heinrich Himmler, el "arquitecto del genocidio" de Hitler. Himmler había enviado a Lhasa un equipo de reconocimiento varios años antes. "Además, al menos uno de los hombres de esa primera expedición, un nazi especialmente cruel que más tarde asesinó y mutiló a varios prisioneros de Auschwitz" (los subjetivismos no sirven, pruebas), había permanecido varios meses en Lhasa y se había hecho amigo del mismo tibetano que ayudó a Harrer y a Aufschnaiter a entrar en la ciudad prohibida.


Independientemente del tipo de nazi que haya sido Harrer en 1939, lo cierto es que el Tíbet transformó al explorador. Sus 53 años como trotamundos dan cuenta de una gran labor humanitaria; Harrer no sólo ha salido en defensa de la soberanía del Tibet, sino también de la dignidad de los pueblos del Tercer Mundo.

Via 1, 2, y 3
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3 comentarios:

elmalo dijo...

Me gusta el parrafo final. Normalmente, obsesionados con el sensacionalismo, solemos arruinar toda una trayectoria por equivocados inicios. Todos podemos errar, pero lo mejor es que todos podemos recapacitar.

Anónimo dijo...

Muy interesante el artículo.
Pero como se puede leer en el pie de foto original(en alemán)

Harrer está a la izquierda al lado de hitler(links neben hitler)

eLzO dijo...

Heinrich Harrer es el segundo por la izquierda de la foto y la derecha de Hitler.
La descripción de la fotografía esta mal.

Salu2 y gracias por los comentarios.