12 de agosto de 2007

Los Héroes perdidos del Everest

Howard Somervell, Arthur Wakefield, y George Mallory desnudos en 1922. 

En los colleges de Oxford y Cambridge a lo largo de los años veinte, nació una extraordinaria generación de pioneros alpinistas y exploradores en una Inglaterra colonial , necesitada de héroes para cartografiar los dominios de la Reina Victoria. Estos universitarios llegaron a superar alturas superiores a los 8.000 metros vistiendo chaquetas de franela y botas de cuero y usando oxígeno suplementario sólo para los ataques a cumbre o para usos médicos. George Mallory y Edward Norton cerca del la cima (8225 m) en la cara norte del Everest en 1922.

En 1924 una expedición de estos excentricos británicos llegó al Himalaya. La expedición era para conquistar el Everest. Aparte de llevar el equipo necesario, llevaban en su equipaje 6 docenas de botellas de champagne francés, huevos de codorniz, brandy y un sirviente personal para cada sahib. Por supuesto la hora del té siempre fue respetada y la escasez de oxígeno no fue razón suficiente para dejar de fumar en pipa en los campamentos intermedios. Un descanso para el tomar el té.(Tea Time)

La prensa británica acuñó el término “Everesters” para definir a éstos aventureros victorianos que con caballerosidad y espíritu deportivo marcaron un hito en la historia de la exploración del Himalaya.

Cartel anunciador de la película de la expedición de 1922.


Un buen ejemplo de esta caballerosidad mezclada con un tremendo espíritu espartano, es la nota que Nelly Odell deja en una de las tiendas de un campamento de altura para Mallory en la expedición del Everest de 1924: “Deberás disculpar querido George mi deficiente caligrafía, debida a las congelaciones que sufro en ambas manos”. Su comandante era una vez más Charles Bruce, que no tardó en enfermar, por lo que la responsabilidad de tomar decisiones recayó en los escaladores de la expedición: Somervell, Norton y George Mallory. Uno de los nuevos miembros de la expedición era Andrew Irvine, de 22 años. Irvine conocía a la perfección el funcionamiento de los aparatos de oxígeno y, si bien adolecía de inexperiencia en alta montaña, había demostrado un comportamiento ejemplar en dos expediciones al Polo. El día 7 de junio Mallory e Irvine, acompañados por algunos porteadores, partieron hacia la cumbre por la arista noreste. Última foto de Mallory e Irvine partiendo del campo IV en el Collado Norte
.
Tras la primera jornada de marcha, el grupo alcanzó los 8160 metros, donde instalaron el último campamento, el C6. Después, los porteadores descendieron. Al día siguiente Mallory e Irvine partieron hacia la cumbre.

  Desde su campamento en el collado norte, Noel Odell seguía la progresión de los dos hombres con un telescopio y una cámara. Después de aquello nunca se supo más de Mallory e Irvine. En los días siguientes Odell los buscó desesperadamente. Subió en dos ocasiones hasta el C6, pero no estaban allí. Él estaba seguro de haberlos visto superar el segundo escalón (aunque con varias horas de retraso), por lo que siempre defendió la tesis de que antes de morir, habían alcanzado la cumbre. El 1 de abril de 1999 una expedición dirigida por Eric Simonson se desplazó a la vertiente norte del Everest para tratar de encontrar los cuerpos de Mallory e Irvine, aprovechando el bajo índice de nevadas de ese año.

Bota de Mallory.
El reloj de Mallory encontrado junto a su cuerpo.

Su objetivo era dar una respuesta a la pregunta que desde hacía 75 años intrigaba a la comunidad alpinística mundial: ¿Llegaron Mallory e Irvine a la cima del Everest en 1924? Un mes después, el 1 de mayo, la expedición encontró por fin el cuerpo de Mallory. Estaba en buen estado de conservación, boca abajo, a unos 521 metros de la cumbre.

  Cuerpo de George Mallory.

Tenía la tibia y el fémur de la pierna izquierda rotos. Como el hallazgo no resolvía la incógnita, los miembros de la expedición buscaron con ahínco la cámara de fotos que portaba Mallory.

  Técnicos de Kodak habían asegurado que debido al tipo de película que se usaba en aquellos años, y a la conservación a bajas temperaturas, aún sería posible revelar las fotos que se hubieran hecho en la cumbre. Sin embargo dicha búsqueda fue infructuosa.

  El mismo grupo que encontró el cuerpo de Mallory volvió a la montaña en 2001. Ese año encontraron el campo C6 establecido por los pioneros el día anterior a su muerte, pero no pudieron dar con el cuerpo de Irvine ni con la cámara de fotos. En 2004 y 2005 nuevas expediciones trataron de dar una respuesta al misterio de Mallory, pero no pudieron aportar nada nuevo.
  Tras el rescate del cuerpo han surgido nuevas especulaciones que tratan de demostrar que Mallory e Irvine pudieron llegar a la cima. Las más importantes son dos:

La hija de Mallory aseguró que su padre llevaba una foto de su mujer para dejarla en la cumbre de la montaña. Como dicha foto no fuera encontrada con el cuerpo, hay quien piensa que tal vez la abandonase efectivamente al hacer cima, para morir después en el descenso.

Mallory no llevaba puestas sus gafas de sol. Como Norton había padecido ceguera de las nieves en su anterior intento, tanto Mallory como Irvine ascendían con gafas de sol. Si no las llevaba puestas al morir, es posible que se debiera a que ya era de noche. Es poco probable que Mallory no hubiera abandonado si hubiese estado aún a 500 metros de la cima al anochecer. La muerte pudo producirse pues al descender. 

Por su parte, los más escépticos alegan que es imposible que Mallory e Irvine superaran el segundo escalón, (8600 m)que es el paso de dificultad técnica más alto del mundo

  Segundo escalon a 8600 m.

De hecho, este obstáculo no fue superado hasta 1960 y fue escalado en libre por primera vez por Conrad Anker, uno de los miembros de la expedición de rescate del cuerpo de Mallory, en 1999. Anker, que ascendió por una línea fisurada, como probablemente habría hecho Mallory, calificó la vía con un nivel de dificultad 6b. Demasiado difícil para ser realizada a esa altura, con un equipo de oxígeno de 15 kilos a la espalda. Estos "heroes" como Winthrop Jones fueron poetas, Younghusband escribió largos ensayos sobre las culturas y religiones centroasiáticas, Shipton y Tillman redactaron los mejores textos de exploración de Los valles del Himalaya y Odell realizó notables estudios geológicos de la zona del Everest. Todos redactaban un diario que se enviaba periódicamente al periódico londinense “The Times” que fue el responsable en gran medida de la creación del mito de Mallory e Irvine, convertidos después de su desaparición cerca de la cima del Everest en 1924, en auténticos dioses por la prensa y opinión pública británica. Su vida no fue sin embargo la de esos aventureros coloniales de las novelas de Kipling. Los largos periodos fuera de casa provocarían serios problemas económicos que algunos arrastrarían todas sus vidas, como es el caso de Shipton, que a su vuelta de una de las expediciones de reconocimiento del Everest tuvo que vender en plena calle varias de las fotos del álbum de la expedición para poder pagarse el taxi que le llevaría a Buckinham Palace para entregárselo como regalo a Eduardo VI.

 +Info Mallory e Irvine: El Capítulo final, Los pioneros y Los fantasmas del Everest.

1 comentario:

manuel jose dijo...

Sólo puntualizar que Anker no fue la primera persona en superar en libre el segundo escalón. Lo hizo por primera vez el español Oscar Cadiach en 1985 (casi 15 años antes que Anker).
Aquí se puede leer el relato de Cadiach:
http://montanismo.org.mx/articulos.php?id_sec=15&id_art=1643

Aquí la polémica que el caso de quién fue el primero y quién no originó en su día:
http://montanismo.org.mx/articulos.php?id_sec=15&id_art=1642