23 de diciembre de 2007

Hollywood se burla de la ciencia

Peleas interminables, tiroteos a toda marcha, explosiones de vehículos, escudos humanos...muchas de las escenas cinematográficas son irreales y contradicen las leyes de la física. Así nos engaña el Séptimo Arte.

Los coches no andan con dinamita.
Por tanto, no estallan en mil pedazos tras un choque. Y ése no es el único fallo: los automóviles de las películas tienen unas características muy alejadas de la realidad.

Bombas con ruedas.
En el cine, los coches explotan invariablemente al chocar o al recibir un balazo en el depósito de gasolina. En la realidad es muy improbable que esto ocurra. Haría falta que los vapores de la gasolina se acumuluran en el depósito, que éste estuviera vacío en sus tres cuartas partes, y que permanecieran en contacto con una llama; las brasas de una colilla, también muy utilizadas, no sirven. Incluso así, la explosión apenas lograría hacer saltar el capó. Además, los depósitos de los coches modernos están protegidos contra el fuego.

Fsssssss...¡Plof!

La aparición de los airbag dio lugar a esta escena: en medio de una persecución, el coche del protagonista sufre un choque frontal y el airbag se infla. Como no puede parar, sigue conduciendo aunque la bolsa le tape la visión. Esto es sólo un invento de los guionistas: un airbag se deshincha a los pocos segundos de inflarse y no se queda tapando la vista del conductor.

El asesino contorsionista.

El espacio entre los asientos delantero y trasero del coche es un escondite muy utilizado en las escenas de suspense. La víctima no se da cuenta de que hay alguien más en el vehículo hasta que está dentro de y ha cerrado la puerta. Lo cierto es que en ningún vehículo del mercado -ni siquiera en los más grandes- hay sitio suficiente como para que una persona quepa en el espacio que hay entre los asientos delantero y trasero, cuyas dimensiones medias son de 100 x 30 x 45 centímetros. Este tipo de escenas suelen estar filmadas desde la parte frontal del coche, para que el público no note el truco.

Tiroteos en movimiento.

Los disparos de coche a coche son también muy comunes en la pantalla y además anormalmente certeros. Pero con dos coches circulando a más de 100 kilómetros por hora es casi imposible acertar, sobre todo con los cambios de carril, las curvas y giros que hay en una persecución. Habría que apuntar a varios metros por delante del coche y confiar en que éste no cambie de rumbo al segundo siguiente. Esto sin contar con los tiros perdidos, que provocarían decenas de víctimas entre los viandantes.


Si no te veo, no disparo.

"Tenemos el objetivo a la vista, señor." "Fuego en cuanto estén listos." En La guerra de las galaxias y otras películas de ciencia-ficción, este diálogo suele preceder al lanzamiento de algún rayo destructor desde una gigantesca nave de guerra espacial. Sin embargo, hace décadas que la tecnología posiblilita enviar armas a miles de kilómetros de distancia y destruir al enemigo sin contacto visual. ¿Cómo es que estas naves que supuestamente disponen de una tecnología mucho más avanzada tienen que verse las caras para combatir? Está claro que todo lo que ocurre en este tipo de películas tiene como única base las portentosa imaginación de los guionistas. También se sabe que las explosiones no suenan en el espacio, al no haber oxígeno y que los rayos láser no pueden usarse como en estas películas.



El imperio contraataca (1980).Una nave espacial hiperfuturista no debería necesitar apuntar sus disparos a ojo para dar en el blanco.


Las armas disparan menos de lo que parece.

Ra-ta-ta-ta-ta

Las ráfagas de ametralladora son bastante más breves que en el cine y menos efectivas. Por poner un ejemplo muy popular, "la M-60 que lleva Rambo dispara 800 balas por minuto. Los cargadores son de 100 o de 250 balas, así que las ráfagas no duran mucho tiempo", declara Fernando Martín. "Además, ese modelo es muy susceptible a los encasquillamientos y hay que engrasarla constantemente y cambiarle el cañón cada diez mil disparos, que en una película de éstas sería, más o menos, cada quince minutos." En cuanto a los subfusiles o ametralladoras de bolsillo, "la Marietta tiene 30 cartuchos en el cargador y no permite dosificarlo: se aprieta el gatillo y salen las treinta balas en dos o tres segundos. La Uzi sí permite lanzar ráfagas cortas pero agotaría el cargador en alrededor de ocho segundos", explica Fernando Martín.


El caza letal

Perseguido por los malos, el protagonista se refugia en la cabina de un avión de caza. Aunque no sabe pilotar, comienza a hacer uso del armamento que incorpora la nave y dispara las metralletas e incluso algún misil sin despegar del suelo. En realidad, hacer algo así es imposible porque como medida de precaución sus armas no se activan mientras el tren de aterrizaje esté bajado.

La bala obús

Cuando alguien recibe un impacto de bala en las películas sale disparado hacia atrás como si le hubieran dado una coz. En la realidad, "la gente que recibe un disparo, la mayoría de las veces al principio, ni se entera", declara Fernando Martín. "El desplazamiento puede ocurrir cuando se reciben varios disparos seguidos o si la bala impacta en un sitio duro, como un hueso; si impacta en una zona blanda, como el vientre, no hay masa dura que ofrezca resistencia y tampoco hay desplazamiento."


Cuchillos multiuso

el cine ha ayudado mucho a popularizar los llamados cuchillos de comando, que guardan en su empuñadura todo tipo de útiles de supervivencia: anzuelos, medicinas, agujas, brújula... En el mundo real, ninguna fuerza armada lleva ese tipo de cuchillos: "Se consideran poco resistentes. En un cuchillo normal, llamado enterizo, la hoja y el mango están hechos de una única pieza de acero, cuya zona destinada al mango está recubierta. En un cuchillo multiuso, el mango y la hoja son dos piezas distintas. Por tanto, la resistencia es mucho menor", aclara Fernando Martín.

La ametralladora de Rambo se quedara sin balas en segundo.


Abriendo a lo bestia


En las películas cualquier cerradura puede abrirse fácilmente de un disparo. En la vida real, el impacto de la bala podría deformar la cerradura y bloquear definitivamente el mecanismo de cierre.

Nadie puede estallar expuesto al vacío del espacio

Muertes infladas

Los cuerpos expuestos al vacío del espacio no se deforman ni explotan, como hemos visto en Atmósfera Cero o Desafío Total. Un organismo humano expuesto a la falta de atmósfera moriría asfixiado o congelado pero ninguna diferencia de presión le haría estallar.

El antídoto milagroso

Cuando alguien ingiere veneno en una película, la cura siempre es un antídoto, incluso si en lugar de veneno es un virus mortal, como en Estallido. Lo curioso es que estos antídotos ejercen el mismo efecto en las personas recién infectadas que en las que llevan horas o días expuestas al virus o al tóxico. Jamás se ha visto el caso de alguien a quien el remedio le haya sido aplicado demasiado tarde.

Un poco más y me aso

En Independence Day, la ola de fuego lanzada por los alienigenas arrasa los túneles que conectan la isla de Manhattan con el continente. Una de las protagonistas escapa escondiéndose en un cuarto de servicio, justo antes de que las llamas lleguen hasta ella. En la realidad, este escondite le habría servido de muy poco, ya que semejante ola de fuego habría consumido todo el oxígeno del túnel y habría muerto asfixiada.

Hace calorcillo aquí...

En las películas con volcán en erupción, los actores se aproximan a la lava ardiendo hasta pocos metros de distancia, mucho más de lo humanamente soportable; morirían mucho antes de acercarse tanto.

Héroes sí pero vulnerables

¿Borracho yo?

Las cogorzas cinematográficas se pasan en cuestión de minutos. Basta con echarse agua en la cara o tomar un par de cafés. Pero lo cierto es que "el cuerpo metaboliza el alcohol a una velocidad constante de siete gramos por hora y eso no se puede acelerar", declara el doctor Gabriel Rubio, del Hospital Sagrado Corazón de Jesús. "Algunos efectos se pueden atenuar hablando al borracho y haciendo que esté activo pero su nivel de alcoholemia no descenderá. Lo mejor es dormir la borrachera."

Lee Marvin en Cat Ballou (1965): curar una cogorza en el cine es cuestion de minutos.


Patadas y puñetazos

Ninguna pelea es tan prolongada como las del cine, especialmente con el auge de las películas de artes marciales, donde a los puñetazos hay que añadir patadas espectaculares. Pero el cuerpo humano no es de goma: a los pocos puñetazos, los nudillos se despellejan y, si el puño no está bien cerrado, pueden producirse lesiones en los dedos. En cuanto al aguante, uno solo de los golpes de las películas de artes marciales -por ejemplo, las patadas en la cara- causaría lesiones muy graves en quien lo recibiera y quizá incluso la muerte. Nadie podría soportar las docenas de golpes que vemos en las películas. Por eso los boxeadores utilizan guantes y en los campeonatos de artes marciales los golpes sólo se marcan.

Escudos humanos

En un tiroteo, el protagonista suele coger a uno de los malos para protegerse de las balas pero en la realidad eso no le serviría de mucho. "Una pistola de calibre medio atraviesa a dos personas sin problema", declara Fernando Martín, presidente de la Asociación de Amigos de las Armas. "En La lista de Schindler se ve cómo los nazis ponían en fila a seis prisioneros y mataban a varios del mismo disparo. Eso da idea de la capacidad de penetración de un proyectil."

Adiós,mundo cruel

Los muertos por disparo caen fulminados, los estrangulados se agitan y luego se quedan quietos y cuando alguien es expuesto al gas nervioso, se lleva la mano a la garganta antes de caer al suelo. En el mundo real, la víctima de un disparo puede sufrir espasmos musculares antes de quedarse quieta y un estrangulado defeca antes de morir, cuando su esfínter se queda fuera de control. En cuanto al gas nervioso, sus víctimas no tienen tiempo de hacer nada con las manos: caen muertas al instante.

Pilotos y policías no se comportan así


Curso rápido de pilotaje

Durante un vuelo comercial, piloto y copiloto caen enfermos y un civil, o un piloto de avionetas, hace aterrizar el avión con la ayuda de las instrucciones que le radian desde la torre de control. Es un tema muy recurrente -y muy parodiado- en las películas pero con pocos visos de realidad: un lego en temas de pilotaje no entendería una palabra de las instrucciones que fuera recibiendo. Y, aunque tuviera cierta experiencia en aviones más pequeños, "sería el equivalente a un estudiante de primero de medicina que tuviera que realizar una operación de bypass", según la opinión del portavoz de una línea aérea comercial.

Aterriza como puedas (1980). la primera película en la que se parodio el tema del "piloto de avión improvisado".


Las bombas de tiempo carecen de reloj para avisar

30 segundos y ... ¡bum!

Las bombas de tiempo en las películas tienen siempre un reloj incorporado que indica cuánto falta para la detonación. Estos relojes vienen muy bien para informar al público y para que el protagonista la desactive cuando sólo faltan unos segundos. Pero en realidad no existen. La única persona que sabe a qué hora estallará el artefacto es quien lo ha fabricado y no necesita incluir un reloj para que se entere nadie más.


Perdone pero estoy hablando yo

Cada vez que dos actores cogen un walkie-talkie o radio de bolsillo, es frecuente que se acaloren en la conversación y empiecen a interrumpirse el uno al otro en medio de una frase. Pero una radio no es un teléfono móvil, sino un elemento de comunicación unidireccional: hay que mantener pulsado un botón para hablar y soltarlo cuando se quiere recibir respuesta. De ahí el conocido aviso de "corto" para que el interlocutor sepa que la otra persona ha acabado de hablar.
¿Desde dónde dice que llama?

En la comisaría se recibe la llamada de un delincuente, por lo general un psicópata o un secuestrador. Los policías le dan conversación pero la llamada siempre se corta antes de que hayan podido localizarla. El problema es que hace ya muchos años que esta escena dejó de tener sentido, especialmente en Estados Unidos, donde un aparato llamado Caller Id registra automáticamente el número de teléfono de la persona que está llamando. Por lo demás, cualquier teléfono móvil cumple la misma función.

Muy Interesante nº 216

http://www.muyinteresante.es/

Dedicado con un beso, a Marijose quien encontró la información.