
El creador de la cinta comenzó su carrera en Francia para trasladarse después a Gran Bretaña y más tarde a Estados Unidos, donde se convirtió en uno de los primeros cineastas europeos en emigrar hacia la futura Meca del Séptimo Arte y contribuyó al desarrollo de la animación cinematográfica junto a George McManus, con quien colaboró en la primera serie de dibujos animados.

En Fantasmagorie, que gracias a las nuevas tecnologías puede encontrarse fácilmente en internet, Cohl nos presenta a un simpático personaje que, tras destrozar el frondoso sombrero de la señora que se sienta delante de él en el teatro impidiéndole la visión, sufre una serie de peripecias surrealistas que le llevan desde el enfrentamiento con una botella de champán a una siesta sobre la trompa de un elefante.
El film, con todas sus salvajes transformaciones, es un tributo directo al por entonces olvidado Movimiento Incoherente, y el título es una referencia al Fantasmógrafo, una variante decimonónica de la linterna mágica que proyectaba imágenes fantasmales que flotaban por las paredes.
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