23 de diciembre de 2008

La quimera del oro

"A las 3 de la mañana, el vapor Pórtland de St. Michael a Seattle, atraco en Puget Sound con mas de una tonelada de oro puro a bordo y con 68 pasajeros.”


Con esta frase aparecida en la edición del Seattle Post-Intelligencer del 17 julio de 1.897, comenzó una de las ultimas y más grandes migraciones en busca de oro.
Keish (Skookum Jim Mason), descubridor del yacimiento de Klondike.
El oro fue descubierto un año antes por casualidad. La primera expedición que llego al curso alto del río Yukón estaba formado tres indios atabascas, Keish, su primo Charlie Dawson, y su sobrino Patsy Henderson. Liderado por Keish salieron en busca de su hermana Kate y su marido George Carmack. Al reunirse fueron a la pesca del salmón en el inexplorado nacimiento del río Klondike. Fue entonces, allí a la vista de todos cuando vieron brillar el metal precioso. Alrededor de 12,5 millones de onzas de oro (20.12 metros cúbicos) se han extraído desde entonces hasta la actualidad.


Campamento minero en Klondike, junto a la cabecera del rió Yukón.
Inmediatamente un año después surgió de la nada, el pueblo de Dawson con 40000 habitantes, en la confluencia de los ríos Yukón y Klondike. Esta estampida humana provoco una fuerte hambruna debido al desabastecimiento de provisiones.
Mina de Klondike, en Bonanza Creek.
Para llegar a Dawson miles de mineros, buscadores de fortuna tras semanas de viaje, debían atravesar el peligroso paso de Chilkoot. Un puerto de montaña fronterizo entre el estado de Alaska y la Columbia Británica canadiense.

Porteadores esperan para cruzar el paso de Chilkoot por las llamadas escaleras de oro. 
Miles de mineros cruzando el Chilkoot en el invierno de 1897-98, durante la Fiebre del Oro del Klondike.
Este sendero de 53 km fue utilizado hasta finales de 1890 que se contruyó el ferrocarril. Los que preferían cruzarlo a las vías fluviales debían ir obligatoriamente con suficiente suministro para un año.

Oficiales de la policía montada de Dawson, julio de 1900.
La Policía Montada del Canadá exigía que tenían que llevar una lista de infinidad de cosas con un peso muy superior a una tonelada. Así por ejemplo cargaban con 150 libras de tocino, 400 libras de harina, azúcar, café, patatas, cebollas, mosquiteras y aun largo etcétera. Todo era transportado al otro lado por filas inmensas de porteadores.

Embarcaciones plegables de lona eran abandonadas en el lado americano del paso Chilkoot. Los canadienses consideraban estas canoas demasiado endebles y peligrosas y se negaron a permitir su entrada en el país.
Entre los muchos que formaron parte de esta fiebre del oro estuvo el escritor Jack London. El tiempo que pasó en Klondike, fue perjudicial para su salud. Como muchos otros que estaban involucrados con la fiebre del oro, desarrolló escorbuto. Sus encías se hincharon, provocando la pérdida de sus cuatro dientes frontales.

La cabaña de London en la ciudad de Dawson City, Yukon. 
London sobrevivió las durísimas condiciones de Klondike, y esta lucha contra la muerte inspiró la que a menudo es catalogada como su mejor historia corta, "To Build a Fire".

Uno de los últimos libros de Julio Verne, "Le Volcan d'Or" o "El Volcán de Oro", se refiere a los terribles sufrimientos padecidos por buscadores del oro en Klondike. El libro fue escrito en 1899 pero no se publicó hasta 1989.


El genial Chaplin, dirigió años después "La quimera del oro" (The Gold Rush). La trama transcurría en Klondike, donde el famoso vagabundo viaja atraído por la fiebre del oro.

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