22 de noviembre de 2007

La historia increíble del lápiz


Este lápiz de carpintero es el más antiguo que se conoce. Se encontró en el techo de una casa alemana del siglo XVII, y es parte de la colección privada de Faber Castell.




Tiene más de cuatrocientos años de edad y el lápiz sigue siendo el utensilio más romántico para escribir y dibujar, lo que le convierte en una herramienta inseparable de algunos artistas y profesionales.

Inicialmente, esculpió y pintó en las rocas de cavernas diseños que representaban parte de la historia de la vida.

Primeros lapices de grafito y goma de borrar de miga de pan

Del latín lapis ("piedra") el lápiz de los romanos era una caña con pelos de animal recortados, aunque también escribían con punzones de hierro sobre tabletas de cera. Luego, el lápiz con cabeza de marfil. Después hubo lapices de plata, más tarde el mecánico de la Era Victoriana, luego el portaminas de brillante y colorida cubierta de plástico, que apareció al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Pero el origen del lápiz comenzó una tarde del año 1564 durante una fuerte tormenta que derribó un enorme árbol cerca del poblado de Borrowdale, en Cumberland, Inglaterra, donde surgió la historia del lápiz.

El lápiz nació igual que Frankenstein, gracias al rayo de una tormenta que cayó en el humilde pueblo de Borrowdale

Bajo las raices del árbol apareció una masa de cierta sustancia negra de aspecto mineral, desconocida hasta entonces: era una veta de plombagina, o "plomo negro". El grafito más puro del  mundo entero. Este era y sigue siendo el único depósito a gran escala de grafito encontrado en esta forma sólida.

Los pastores de los alrededores comenzaron a usar pedazos de este material para marcar sus ovejas. Sin embargo, otros habitantes de la zona con más sentido de los negocios comenzaron a partirlo en forma de varitas, que luego vendían en Londres bajo el nombre de "piedras de marcar". Estas varitas tenían dos notables deficiencias: se rompían fácilmente y manchaban las manos y todo lo que tocaban.

Lapiceros, objeto de deseo de cleptómanos. 
Algún genio desconocido resolvió el problema de la suciedad enredando un cordel alrededor y a lo largo de la vara de grafito para ir quitándolo a medida que se la gastaba.

Un lápiz como símbolo de protesta.
A mediados del siglo XVIII, las minas inglesas de grafito eran explotadas por la Corona, y servían también para la fundición de cañones, por lo que se convirtió en un mineral estratégico del Ejército Inglés, de manera que hasta registraban a los mineros de las minas de grafito para que no se llevaran escondido ni un trozo de mineral, delito que se podía castigar incluso con la pena de muerte.

La escasez de grafito en Europa obligó a buscar soluciones alternativas.



En 1750, Kaspar Faber, artesano de Baviera, mezcló el grafito con polvo de azufre, antimonio y resinas, hasta que dio con una masa espesa y viscosa que convertida en varita se conservaba mas firme que el grafito puro.
Lápices conté.
En 1790, el químico e inventor francés Jacques Conté, por orden de Napoleón Bonaparte se dedicó a hacer lápices, dada la escasez que había de ellos a causa del bloqueo naval a Francia por parte de la armada británica durante las Guerras Napoleónicas. Los lápices conté tenían la ventaja de poder fabricarse a un precio económico y ser fáciles de producir con distintos grados de dureza.

El 30 de marzo de 1858, Hymen Lipman recibió la primera patente por añadir una goma de borrar al extremo de un lápiz. En 1862, Lipman vendió su patente a Joseph Reckendorfer por 100 000 dólares, que fueron destinados a demandar al fabricante del lápiz Faber por infracción.



Kaspar llamaba "plomo" al grafito, un mineral de color negro agrisado, graso al tacto, compuesto casi exclusivamente de carbono y sumamente blando. Las primeras minas se fabricaron con varillas de grafito y después ante el agotamiento del yacimiento inglés se empleó el mineral sobrante de menor calidad, pulverizado y aglutinado con colas, sin que se obtuvieran buenos resultados.

Más tarde, se fue mejorando su calidad al incorporarle otras sustancias como el azufre y la arcilla que Conté le agregó en 1795 y que todavía se sigue utilizando.

Milton Friedman, máximo exponente contemporáneo del liberalismo, explicando el capitalismo mediante la fabricación de un lápiz, Yo,el lápiz: