A visto de pájaro, imágenes capturadas por un drone de cientos, miles de ovejas de un rebaño que es conducido a través de las praderas de Nueva Zelanda.
Sin temor a dormirte por contarlas, ya que según un estudio de la Universidad de Oxford publicado en la revista Behavior Research and Therapy, el antiguo remedio de contar ovejas no nos ayuda a conciliar el sueño.
Una referencia lo de contar ovejas que incluso aparece en El Quijote, aunque Cervantes sustituyó las ovejas por cabras. En el capítulo XX, Sancho, empieza a contar cabras mientras nos relata una historia de tal forma que pierde el hilo del cuento y nos quedamos sin saber saber cómo acaba.
Conocido es el conocimiento casi enciclopédico que Quentin Tarantino tiene del cine. En sus películas siempre hay una constante referencia a otros filmes. En su último western 'Los odiosos Ocho' vuelve a realizar, un tributo a otras películas, en este caso por ejemplo a: 'La diligencia' (1939) ,'Los siete magníficos' (1960), 'Lawrence de Arabia' (1962), 'El bueno, el feo y el malo' (1966), 'La cosa' (1982) ...
A menudo sus métodos han sido criticados, pero su forma única de hacer referencia a otras películas le permite romper los límites del género y rendir así homenaje al séptimo arte de manera apasionada.
Según vamos envejeciendo tenemos la sensación de que la vida se está acelerando. Ademas algunos experimentos indican que nuestra habilidad para evaluar el paso del tiempo se altera con la edad.
Pero la forma en la que evaluamos el tiempo sigue siendo un misterio.
Nadie ha podido encontrar ningún área específica del cerebro dedicada a la percepción del tiempo. En los estudios de la percepción del tiempo, los adultos de mediana edad cuentan que las horas y los días pasan en lo que parece una velocidad normal, y son los años los que pasan volando.
El 21 de octubre de 2014, Alan Eustace, videpresidente de Google se puso un traje espacial de 220 kg, y enganchado a un globo meteorológico se elevó a 41 km, para desde ahí lanzarse, rompiendo tanto la barrera del sonido como los registros del salto de Felix Baumgartner.
Eustace tardó dos horas en ascender y tan solo 15 minutos para aterrizar. El alto ejecutivo saltó en un traje similar al de los astronautas, hecho a medida y diseñado especialmente para soportar las velocidades extremas. Un salto preparado dentro del proyecto StratEx con gran secretismo y sin publicidad por lo que al principio causo gran sorpresa y se puso en cuestión su marcas hasta que la Federación Aeronáutica Internacional confirmó su hazaña.
De pequeño a Andrés Ruzo, su abuelo le contaba historias increíbles. Relatos que incluían a Atahualpa el último emperador inca, poderosos chamanes, enormes serpientes capaces de tragarse a una persona entera, el legendario reino Paititi o El Dorado, arañas que comían pájaros, de guerreros con flechas envenenadas y un río que hervía.
Pasaron los años, y Andres se hizo geólogo y el recuerdo del legendario rió que hierve en mitad del Amazonas le perseguía, así que se propuso encontrarlo. La pista definitiva se la dio su tía durante una cena familiar en la cual le dijo:
"Pero no, Andrés, yo he estado ahí. Yo me bañé en ese río".
Y su tío confirmó: "No miente. Uno sólo puede nadar en él después de una lluvia fuerte, y está protegido por un poderoso chamán. Tu tía es amiga de su mujer".
Y pese a su inicial escepticismo científico, ya que el secreto río estaba a 700 km del volcán más cercano, y generalmente los ríos de aguas hirvientes están asociados con volcanes. Andrés guiado por su tía se adentró en la selva, y logró encontrar lo que se creía una leyenda.
La existencia de un río hirviente en el Amazonas. Un misterioso, río cuyo caudal discurre frío pero al llegar junto a una roca con la forma de la cabeza de una enorme anaconda, justo allí empieza a aumentar la temperatura del agua.
Andrés Ruzo junto a la cabeza de Yacumama.
Y desde la roca de Yacumama, la "Madre del Agua", serpiente gigante que lanza chorros enormes por su boca, durante mas de 6 kilómetros, 25 metros de ancho y hasta 5 metros de profundidad, el río hierve, con una temperatura que llega incluso hasta los 97 ºC en su punto más caliente.
Un descubrimiento que parece de otro época, no de ahora donde todo parece estar ya explorado y que nos recuerda que todavía hay maravillas por descubrir.