El otro día rebuscando entre los papeles del precioso blog
Letters of Note, que descubrí gracias a Alvy de
Microsiervos, encontré una sencilla y maravillosa carta. Esta es su historia:
En 1961, el columnista del New York Post,
Leonard Lyons escribió al presidente
John F. Kennedy solicitándole un autógrafo. En la carta el periodista informaba a JFK de cual era el precio que habían alcanzado algunos autógrafos presidenciales. Por ejemplo una firma de George Washington fue vendida por 175 dólares, la de Ulysses S. Grant por 55 $, la de Franklin D. Roosevelt en 75 $ y la Teddy Roosevelt en 67.50 $. En aquel momento un autógrafo personalizado de Kennedy cotizaba a 75 $. Con su maravillo sentido de humor el presidente respondió al periodista con la siguientes palabras:

Transcripción:
THE WHITE HOUSE
WASHINGTON
11 De octubre de 1961
Querido Leonard:
Aprecio tu carta sobre el mercado de firmas de Kennedy. Es difícil creer el precio tan alto que han alcanzado ahora. Y a fin de no hundir el mercado, no firmare esta carta.
Saludos,
Mr. Leonard Lyons
NEW YORK POST
75 West Street
New York 6, New York
Resulta irónico, que la misiva sea la única sin firmar del 35º presidente norteamericano durante su mandato. Y que debido a su originalidad, a que esta impresa en papel oficial de la Casa Blanca y a su perfecto estado de conservación, va ser vendida por la casa de subastas online Live Auctioneers con un precio inicial de salida de 800 $.
Esta y otras perlas las puedes encontrar en Letters of Note un blog dedicado a recuperar en forma de correspondencia obsoleta: cartas postales, faxes, memorandos e incluso telegramas. A las imágenes escaneadas de gran calidad acompaña siempre una transcripción y algunas notas al respecto. Hay de todo, desde documentos históricos a enigmas criminológicos, pasando por correspondencia interna de empresas y de personajes populares.
El título de este post me fue sugerido por Alvy, que también me propuso los siguientes:
"El paradójico autógrafo sin firma de JFK"
"JFK y la paradoja del autógrafo sin firma".
A él, esta historia le recordó a otra que circula por ahí, que debe ser medio leyenda urbana. La cual dice: "que Dalí pagaba en los restaurantes con cheques; como sabían que su firma valía un dineral, los propietarios se quedaban con el cheque pero nunca lo cobraban... así que el tío comía gratis en todas partes."
Dedicada a mi colega Pumuki en su treintaymuchos cumpleaños.
Si te ha gustado, menéalo.
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